Fuente: Lic. Omar Leonardo /  M L Abogados & Notarios

A que mediante la sentencia No. 93, de fecha veintidós (22) de julio de 2015, dictada por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia, estableció de forma contundente la vital importancia que tiene el consentimiento informado, al considerarlo como un derecho fundamental de la manera siguiente:

El consentimiento informado ha sido catalogado como un “derecho humano fundamental (…) Derecho a la libertad personal, a decidir por sí mismo en lo atinente a la propia persona y a la propia vida y consecuencia de la auto disposición sobre el propio cuerpo”, entendiendo además que, es consecuencia necesaria o explicitación de los clásicos derechos a la vida, a la integridad física y a la libertad de conciencia.

Esta sentencia, fue dictada en consonancia al derecho a la integridad personal consagrado en el 42 de nuestra Constitución de la República, el cual en su inciso 3 se establece lo siguiente:

3) Nadie puede ser sometido, sin consentimiento previo, a experimentos y procedimientos que no se ajusten a las normas científicas y bioéticas internacionalmente reconocidas. Tampoco a exámenes o procedimientos médicos, excepto cuando se encuentre en peligro su vida.

Otro gran aporte que encontramos en esta sentencia No. 93, fue los elementos que debe contener un completo consentimiento informado a los fines de cumplir debidamente con su naturaleza, la cual es informar al paciente. Al respecto se considero así:

“Se entiende por consentimiento informado y debidamente comprendido el derecho del paciente, o quien a su nombre debe consentir la intervención médica, a obtener información y explicación adecuadas de la naturaleza de su enfermedad y del balance entre los efectos de la misma y los riesgos y beneficios de los procedimientos terapéuticos recomendados, para, a continuación, solicitarle su aprobación para ser sometido a esos procedimientos[1]´´.

Por último del análisis de esta interesante sentencia, encontramos los límites del consentimiento informado, el cual no es posible exigirle al médico que describa en el consentimiento informado todas las posibilidades y eventualidades que pudieran surgir del acto médico, sino que bastaría con establecer los riesgos y eventualidades de mayor frecuencia.


[1] Primera Sala, S. C. J. Sentencia No. 93, de fecha 22 de julio de 2015.